jueves, 21 de febrero de 2013

¿Niño o niña?

Acto primero, escena 1:

(Interior noche/ mesa con bandejitas de canapés/ edad 30y tantos, universitarios, clase más bien altita)
Entre el murmullo de varias conversaciones se oye esto:


-¿Y ustedes qué quieren: niño o niña?

-Pues la verdad es que nos da igual, bueno, yo preferiría niña por aquello de la parejita, ya tenemos al pequeñín. Pero después de ver como son las dos niñas pequeñas que conozco, la verdad es que no sé.

-¿Por?

-...Unas caprichosas insoportables. Tanto la de Y como la de X. Uffff...ni te imaginas. Son odiosas.

-Pero será que las malcrían sus padres. 

-No, que va, ni X ni Y son así. Eso yo creo que es el género, ¿sabes? Estoy segura - dice afirmando con la cabeza mientras se lleva una aceituna a la boca. Rellena de anchoa.


                                                                        * FIN *



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Termina el acto... y mientras los más optimistas aún se preguntan ¿de qué está hablando?¿género?... los realistas, muy a su pesar, saben que se refiere al género femenino.

Los idealistas se deprimen sin remedio ante una afirmación tan absolutamente imposible.


Los pesimistas corroboran con gesto oscuro que el machismo no solo no ha muerto, sino que hay mujeres que lo mantienen joven y lozano.


Un niño dice, 
como no podía ser de otra manera, lo obvio: qué tonta, pero si ella es mujer, ¿no se da cuenta?, qué tonta.

A una niña, no sabe por qué, pero le da miedo.

Un psiquiatra no habla pero se alegra de que con estas opiniones nunca le vaya a faltar trabajo.

Yo al día siguiente todavía no cierro la boca. 
 

      Carol

miércoles, 13 de febrero de 2013

Tú no sabes.

Tú no sabes cuántas veces tengo que contar para vivirla.

Cuántas veces me duele la vista si no te veo y el tacto si no te toco.

No sabes que los días se me hacen horas y lloran las semanas y los meses crecen.

Cuántas veces me consuela lo inmenso de lo pequeño y me avergüenza cansarme y salirme fuera, con la puerta cerrada, sin entender bien las voces que oigo tras los cristales.

Tú no sabes, definitivamente, que el sentido es la risa y que también hay veces que guardo estas palabras en "borrador" para luego, mucho tiempo después, hoy de repente encontrármelas y darme cuenta alegremente que cada vez me hundo menos sin razón.

Que me estás curando el pasado, coloreando el presente y haciendo real un futuro.

Que la tranquilidad me está haciendo crecer al fin. Porque todo es más simple y cada día necesito menos.

El secreto va a ser que parece que usamos los mismos zapatos.
Pues no, son diferentes. Pero parecen iguales...