lunes, 13 de agosto de 2012

Crisis, España y revolución. Esperemos.

Soy española y estoy en crisis.
Igual que mi país.
A mi los nacionalismos y patriotismos me suenan a peligroso, a separación, a bravuconada, a guerra.
Por eso no deja de resultar curioso que, cual gota de martirio chino me esté atravesando esta crisis como si la tuviera en el estómago: plop, plop, plop...
Sin enterarme casi, pareciéndome que no me afectara tanto, pero cuando me he querido dar cuenta, completamente herida por dentro.
Deprimida, tristísima, devastada por la ristra de noticias que me llegan de allá.
Porque emigré, ahora vivo en México, y me puede a distancia más de lo que pensaba.
Me fui por trabajo, familia y porque me devoraban la agresividad y el miedo.
España está dividida desde siempre.
Y vuelve a estarlo más que nunca.

Pienso en todo los "porqueses" y de repente, mi sorpresa es que no puedo sino revolverme contra la iglesia. Ese dúo eterno: España y la iglesia católica, esa que aparece a un lado calladita y sin llamar mucho la atención aparentemente, pero que SIEMPRE sale en la foto y que ha sido la gran culpable de que a lo largo de la historia cualquier deseo de avance, de evolución, de libertad, se ahogue rápidamente y se quede en nada. En humo, en frustración.
Pensarán que los de la culpa aquí son los bancos y el capitalismo, el despilfarro y la inconsciencia, los causantes de este revés sin fin... lo que ustedes quieran. Por supuesto que son ellos, pero detrás de la política y el dinero siempre ha estado la religión más rancia, retrógrada y cruel.
La que no respeta a nadie que no piense como ella, la que quiere borregos en tropel, la que si pudiera volvería a instalar hogueras en las plazas públicas. La de la Santa Inquisición.
La del poder absoluto. Porque lo tienen y mueven el dinero como nadie. Y también dominan la política como nadie.
Si no lo creen observen las decisiones del gobierno actual y sobretodo las NO decisiones: ha sido preferible quitar ayudas a parados a cobrar impuestos a la iglesia. Y ya está, no hay más discusión. Y todos callados.
Así es la iglesia que oscurece España desde siempre y ahora está relajada con su derecha fiel y sumisa en el poder. Esas mantillas que han vuelto a ocupar escena política...
Ya tiene lo que le importaba en medio de todo este paro y esta desesperación: NO va a haber Educación para la ciudadanía en las escuelas; se está revisando la ley del aborto como asunto de estado y la ley del matrimonio homosexual está pendiente de la resolución del Tribunal Constitucional tras el recurso de inconstitucionalidad presentado por el PP.
Parece absurdo que les importe dejar clara la postura en estas medidas más que, por ejemplo, que haya a día de hoy, un 26 % de niños que vivan en hogares con un alto riesgo de pobreza.
O que la educación pública esté en camino de ser un completo fracaso y abocada a ser ghetto más que escuela.
Pero tiene su lógica histórica: Así es como mejor les ha ido siempre: con una mayoría pobre, sin formación y sin poder de decisión sobre sus vidas.
La minoría, los de ellos, cada vez más poderosos y completamente entregados a mantener enriquecida escandalosamente una institución caduca y mentirosa con tal de que les perdone los pecados y se les bendiga públicamente luego de cometer atrocidades en nombre del Señor.

Como leí ayer no sé en donde: Dios no puede existir porque no se atrevería.

Debe de estar escondido desde que descubriéramos (como si la hubiéramos dibujado nosotros) América para que, como dice Galeano, los indios a su vez, "descubrieran" las ropas y el pecado. Y de paso el sufrimiento y la masacre, todo en nombre de Dios.
En su santo nombre masacrando desde que se dieron cuenta de que la fé movía montañas y además mataba a quien hiciera falta...y otras barbaridades con nombre de cruzadas a lo largo de los años...

Pero a lo que íbamos, a la crisis de España, porque el españolito viejuno se ha hecho con todo y los demás le hemos hecho la ola. De esa España que va a vivir un enfrentamiento civil porque no aceptó, reconoció y resolvió la guerra; la que está haciendo el camino inverso: va desde el futuro al mojigato pasado a velocidad de vértigo.
Porque la telebasura, la falta de rigor informativo, la ignorancia patrocinada por fiestas populares, saraos internacionales muy pintorescos, bocadillos para todos y falta absoluta de educación (en casa al menos), han hecho ricos a muchos y ciegos a miles más.
¡Créditos para todos!, que no piensan en nada si les damos también casa en la playa y dos o tres coches en la puerta. Ya tocará pensar. O no.
Tocó llorar, tocó quedarse como tonto dentro de una calabaza.
Así que inevitablemente vino el cabreo, la vergüenza, los aydiosmios: nuestros y de ellos; el "necesario e inevitable" saqueo de nuestras casas, escuelas, hospitales, más cabreo y ahora la revolución. La del que no tiene nada que perder porque se lo han quitado todo. La del que ve como la justicia sólo está del lado de los que más tienen ¿¿??
Han empezado los mineros de Asturias, León y Palencia, recortados brutalmente y abandonados a su suerte junto con sus familias; acabando escondidos en la montaña como bandoleros perseguidos por una represión policial digna de la época franquista.
Pero ha seguido el país entero levantándose en forma de funcionario. Ayer mismo la policía estuvo de manifestación en toda España; el sector sanitario y educativo ya lo hace desde hace tiempo.
Y esto es en agosto con Rajoy de vacaciones, con todos los dirigentes que deciden cómo y cuándo... de vacaciones. Veremos septiembre. El 25 de ese mes hay convocado un "Rodea y toma el Congreso" en Madrid con gente de todo el país.
España ganó la Eurocopa y aún se pudo contentar un poco a la masa embrutecida, pero con hambre la masa es incontenible.
Así que cuidado con esos padres a los que se les está quitando la ayuda de 400 euros para dar de comer a sus hijos. Esos que no tienen que perder y que ya están robando comida en supermercados con un político a la cabeza, que además es persona. Extraño caso.
Dice este señor, Juan Ramón Sanchez Gordillo:

 - El ministro de Interior, Jorge Fernández Díaz, ha resucitado a Franco. Se ha convertido en juez, fiscal general del Estado y ministro del Interior al mismo tiempo. Ha borrado de un plumazo a Montesquieu. Ha salido a la caza de jornaleros en vez de perseguir a los directores de los principales bancos que han engañado a personas mayores de 70 años en su mayoría; a Urdangarín y su familia; el «caso Gurtel»... Podría también buscar los más de 80.000 millones de euros que hay de economía sumergida, los más de 70.000 millones de euros que no se pagan a Hacienda, los miles de millones que hay en paraísos fiscales. Pero no. Aquí todo es darle dinero a los bancos, a los causantes de la crisis y aplicar recortes a costa del pueblo. Nosotros hemos dicho ¡basta! Ahora mismo estamos ocupando una finca para denunciar la escasez de medios de producción. Queremos que esta tierra, propiedad del Ejército y que tiene 12.000 hectáreas, pase a manos de los trabajadores. Ocupamos también bancos para denunciar que ellos son los culpables de esta situación y grandes superficies para llamar la atención sobre la otra cara de la crisis más allá de la famosa prima de riesgo, la que conforman los más de tres millones de pobres que hay en Andalucía y los doce millones que hay a nivel estatal y los más de 1,7 millones de familias en las que todos sus miembros están en el paro.


Y tras esta exacta descripción  de lo que está pasando para quien no lo haya entendido aún, sólo me queda decir que todo indica que habrá revolución dolorosa pero que, como dice un amigo, César Gabriel: Y sin embargo es preferible el dolor y el sufrimiento elegido en busca de la liberación y el cambio, que la dolencia y falta del libertad, así como  el dolor crónico de la aceptación y la resignación. Siempre será mejor la revolución, y si no se puede por la paz (y sabemos que raramente se logra), se hará por la guerra, pero SE HARÁ.

Me gustaría pensar que el futuro no va a ser violento, pero la represión que está intentando frenar la queja unánime sí lo es y no hace más que provocar. Y ya hay demasiada tensión.
Habrá más enfrentamientos, más gritos, más marchas... más represión... y por ende muchos más gritos y manifestaciones. 
No sabemos qué pasará en estos días pero que la gente no se calle es lo más positivo de todo porque significa que no estaba tan dormida y eso es un despertar de conciencia y de grupo en toda regla.

Y por fin puede ser lo que le hacía falta a este país tantas veces llamado de pandereta. 
Esperemos.

                                                     

1 comentario:

  1. Entiendo lo que expresas Carol. Mas quiero transmitirte otro enfoque de la situaciónm que vivimos. Estoy viviendo un encuetro con mis vecinos y conciudadanos como nunca antes se había dado. Estamos mutando, dejando que caiga esa capa de indiferencia e individualismo egoísta que bloqueaba la vida. Porque la vida nace del amor y del encuentro, no de la separación y su locura. Esta es la parte buena de la moneda y de ahí se pueden derivar acciones de cambio, de reestanblecimiento de la cordura en el mundo. Parece que me estoy pasando, pero tengo la certeza de que de esta parimos la humanidad, o, cuanto menos , lo damos el impulso que necesita. En cuanto a la iglesia y demás órganos de gobierno que no estén en el latido del momento caerán por su propio peso. Ignoro la forma de este desenlace, no se si el camino es revolución, mas sin duda alguna , solo la paz ,que no es de este mundo , puede transformarlo, así que no nos queda otra, dejar que el amor nos cubra. Estos , al menos, son mis días.

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