miércoles, 9 de mayo de 2012

Megamadres, ese mito...

Soy una madre consciente. Es decir, decidí tener un hijo con una persona. Nuestra relación no funcionó pero él sigue estando ahí como padre del niño. Quiere a su hijo y lo cuida cuando comparte tiempo con él. Exactamente igual que yo. El niño también lo quiere y le encanta pasar tiempo con su padre.
Descrita ya la situación, ¿Quién soy yo para controlar la relación entre ellos dos? ¿Para decidir cuándo se ven, cómo y de qué manera? ¿Quién soy yo para tratar al padre como una simple cuenta bancaria? ¿Quién soy yo para condicionar el cariño que se tengan a mis caprichos y pareceres?
Sobretodo, teniendo en cuenta que en un momento del pasado lo elegí como padre.

Obvio que no hay ningún peligro ni ninguna mala influencia por parte del progenitor. Al contrario, hay muchísimo amor y otra vida en la que el niño se va a ver reflejado, de la que va a aprender y de la que saldrá enriquecido, justamente igual que con todas las vidas distintas de familiares, amigos y conocidos que se cruce en su camino a lo largo de los años.

Estoy muy harta de las megamadres. De esas que parece que hayan salido del hospital con una criatura en un brazo y la llave de la verdad en el otro. 
De esas que justifican TODO por el bien del niño. Pues no, definitivamente NO es por el bien de ningún niño menguar de cualquier manera la relación con su padre. Ponerla en peligro de cualquier forma. Haciendo las cosas más difíciles y el diálogo prácticamente imposible. Perdiendo los papeles cual dictador que no ve más allá de sus narices.
Esas súpermadres de sabiduría exacta y justa que hasta deterioran el papel de la mujer en estos temas como las "EX que te joden la vida" haciéndonos entrar a todas en el mismo saco.

A ver, todas somos humanas y por tanto nos podemos equivocar. Con el embarazo no viene ninguna clarividencia extra. Al contrario, hay incluso madres que ni lo han querido ser, ni lo son ni lo serán, oh cielos, sí, aunque parezca mentira.
El instinto maternal es animal y es muuuuuy bonito y enternecedor... en los animales. Nosotros hace tiempo ya que dejamos de ser animales. Somos humanos que anteponen los intereses personales a los instintos. Desde hace tiempo ya, insisto. Es decir, que el ser madre o padre se hace cada día. De hecho, hay much@s madres o padres sin que haya de por medio vínculos de sangre. Tod@s conocemos a alguien.

Puedo hablar de todo esto porque lo he pasado. Porque sé que el dolor y los sentimientos de pareja afectan demasiado. Porque es muy fácil "usar" a tus hijos para hacer daño. Y muy tentador. Pero si realmente quieres a tus hijos, si como dices, son lo primero, piensa que serán muy felices si ven buena voluntad por ambas partes. AMBAS, aunque las cosas no sean todo lo rodadas que uno quisiera.
El divorcio o la separación no afecta a los niños, les afecta y mucho, el mal rollo, las críticas, la distancia, el odio y la amargura. 
Así que esas madres que siempre sentencian, que se creen que sus hijos son SUYOS para siempre jamás, que no se equivoquen: sólo son una parte de ell@s y de como sea e influya esa parte dependerá que en un futuro no muy lejano las acepten y admiren como ellas quisieran. Y al contrario también: que les echen en cara muchas cosas que ahora ni se imaginan.

Cuidado, megamadres: El tiempo pasa muy rápido. Y los niños crecen más rápido aún.



*Un tiempo después de escribir este post el padre de mi hijo murió repentinamente, y aunque aquí hablo de muchas madres y muchos padres, sin él en la vida de mi hijo no lo habría escrito.
Gracias, Sergio, por ser padre estos once años.  Ahora más que nunca estoy orgullosa y tranquila con lo que pienso y he defendido siempre.