viernes, 7 de octubre de 2011

Un vídeo más...o NO.

Este video dura 25 minutos. Ojalá lo que cuenta no durara toda la vida. Ojalá no fuera tan patético. Ojalá las mujeres no diéramos esa imágen y menos en una televisión pública. Ojalá no hiciéramos caso a este circo degradante que nos esconde y nos mantiene esclavas de la moda, el maquillaje, los kilos, la celulitis, las arrugas, las medidas, las manchas, el cabello, los complementos... y nos hace inseguras, envidiosas, obsesivas, histéricas, acomplejadas, amargadas, idiotas... capaces de caer muy bajo por creer que llegamos a algún sitio ¿¿??

Capaces de perdernos sólo porque los demás nos encuentren. Las feministas que quemaron sujetadores en el 68 estarán muriendo de tristeza. Vale que el video es de Italia, superlativa como siempre, pero no nos engañemos: la igualdad sigue siendo un espejismo y hay que ganársela dia a dia. Y así será mientras nos pinchemos bótox y nos inflemos de silicona; mientras la operación biquini suba la venta de las revistas en primavera; mientras nuestra boca en vez de hablar sujete flores; mientras dejemos que una tarada misógina como Anna Wintour decida si tenemos estilo o no ¿¿??

Y, una vez más, no son los hombres... somos nosotras las que permitimos esto, las que lo pasamos por alto, las que no le damos importancia y dejamos que nuestros hijos e hijas sigan copiando patrones absurdos con la excusa de seguir la corriente y no complicarnos la vida.

Cambiemos las marcas, las tendencias, los must-have, la queratina, los tacones imposibles, la piel de fotoshop... por unas risas con sus patitas de gallo, merendar en compañía, pensar, crear, vivir, soñar, disfrutar descubriendo lo que nos diferencia y hace únicas e inconfundibles en vez de intentar "parecernos a"; contribuir a que los hombres y las mujeres del futuro sean personas y se traten como personas teniendo el sexo en cuenta solo para intercambiar amor y juego.... en fin, ojalá TODO...




lunes, 3 de octubre de 2011

No sé si estoy a tiempo...


Para empezar quiero dejar por escrito que no soporto la palabra "tiempo".

Existe sólo para angustiar: el tiempo vuela, cómo pasa el tiempo, no hay tiempo, llegué a tiempo, tiempo de abrazar (¿es que hay un tiempo de no abrazar?), ¿estoy a tiempo?...


El tiempo se acaba o no llega o ya pasó.


El tiempo es un coñazo.


Escurridizo y puñetero, cambiante y cansino.


Siempre haciendo lo contrario a lo que esperamos. ¿Cuánto tiempo queda?... ¡Tiempo!: se acabó.


Nos obsesiona, nos angustia, nos desconcierta, nos toma el pelo, nos vacila descaradamente.


Andaba yo discutiendo interesantemente este tema el otro dia. Oí frases como que el problema de fondo es que vivimos mucho, demasiado quizás. Que somos una sociedad enferma. Que tenemos mucho tiempo por delante que parece que pida organización a largo plazo. Que acabamos aparcados de cualquier manera, a toda costa, cueste lo que cueste. A costa a veces de los que van llegando. Que pensamos más en el mañana que en el hoy.


-Yo ahora veo que me quedan unos treinta años más y pienso... coño, ¿¿para qué??- decía mientras se reía a carcajadas con una sinceridad balsámica tan de agradecer en estos tiempos de crisis. Alguien que se toma esto a risa, ole!


Tiempo, siempre es poco, nunca es suficiente y hasta se hace eterno el desgraciado. Es dueño de mil y un tópicos tan típicos que dan pereza, como los vecinos en los ascensores...

Ay, es algo tan desquiciantemente relativo.

Yo, por lo pronto, vivo sin reloj. Veo la hora en todas partes, sí, lo sé, pero no en mi muñeca.


Vivimos demasiado para planificarnos,

para comernos el tarro,

para obsesionarnos,

para coartarnos.

Vivimos demasiado para no vivir.


Vaaale, conviviremos contigo, tiempo, pero caminando de puntillas para que no te enteres. Como si no te viésemos, como si no nos importaras.

Ojalá.