domingo, 1 de enero de 2017

Toda esa nieve que comenzó a caer.


Los ninis y los sisis. El dolor de estómago. Los likes de feisbuk.
Mi perro meando en la alfombra.
Tu olor detrás de mi nuca.
Un libro que acabo de leer y que querría que todos leyerais.
Respirar sol.
Acortar distancias con risas enlatadas.
Tener que trabajar y cómo empezar.
Huir de la vida para no llorar.
Llorar para alcanzar lo sencillo.
La sencillez como terapia.
El pasado que te ha hecho así y por eso y nada más que por eso lo amas.
Mi boca pretendiendo ser hogar.
Refugio de soledad.
Soledad fría como helado y caliente como asfalto.
Ven conmigo a mis sueños.
Te enseñaré los más bonitos.
La música suena aunque no la oigas.
De verdad, te lo prometo.
Porque te tuve en la mano y te asusté.
Porque nada me ha dolido tanto sin esperarlo.
Porque no supe qué hacer con toda esa nieve que comenzó a caer.
Porque te pareces tanto a alguien a quien amé.
Porque me sigues apretando el nudo en la garganta y ni lo sabes.
Porque me sentí la más guapa y la más fea.
Porque insisto en salir de ti y sigo viendo tu mueca ahí delante.
Porque no hay nostalgia peor que la que ya sabemos y tú has hecho posible que nunca suceda.
Porque digo yo que tendrás que desaparecer o insultarme o escupirme o maldecirme y sólo así podré dejar de mirarte y sentirme mal...


...y tonta, porque tengo quien me quiere, quien me desea, quien me busca, quien me ofrece y quien me habla, quien me admira y quien me toca.
Y ni uno (mira que lo intentan) de todos ellos ha logrado lo que imploro cada mañana: que te vayas para siempre y que ni siquiera te recuerde.


lunes, 12 de diciembre de 2016

Razones

                         


En este mundo apresurado lleno de vidas desquiciadas se complica por momentos encontrar razones.

Cuando te pasas el día separando la basura para reciclar, clasificando bolsitas... para luego irte al súper a comprar un paquete de magdalenas que contiene 24 envases individuales de plástico absolutamente indestructible, es tarea casi imposible encontrar razones.

Cuando ves que la ilusión se derrite cada vez más joven.

Las personas pueden ser razones. Qué suerte. Si contáramos las veces que esas razones con patas nos han salvado la vida. Sólo con su presencia. No hacía falta más.

A veces algo intangible que nos una, también es razón de peso. De consuelo, de ilusión.
A mi se me ocurre que las palabras son razones.

Palabras que nos hacen reír, nos suenan bien, nos evocan, nos alegran, nos ponen tiernos...

Cachivache, rimbombante, birlibirloque, carambola, nebulosa, sandalias, mandarina, achuchón, comilona, principio, siempre, carámbano...

Cada uno tiene sus palabras, cada uno tiene sus deseos, sus secretos, sus teclas, su música particular.

Sus razones que a veces van de la mano. Hacen pareja. Como las palabras que hacen parejas magníficas y sugerentes: realismo mágico, te amo, playas desiertas, chocolate caliente, espíritu crítico...

Y tríos fantásticos: tormenta de verano, se admiten mascotas, sexo con amor, comida de mamá...

Sólo pronunciarlas, sólo oírlas alivia el alma. ¿Son o no razones para soportar el absurdo generalizado?

                                          ....................

Aunque no sé para qué escribo todo esto cuando a mi lo que de verdad me haría feliz es cubrirte de palabras que ablanden el dolor.
Darte pequeñas razones todos los días de tu vida y poco a poco hacer una casita de razones brillantes, hermosas, preciosas, calentitas, meternos dentro a tomar té, cocinar rico, ver películas y vivir en paz por siempre jamás.





viernes, 11 de noviembre de 2016

Todo estallará

                                


Mi mundo rebosa y se da de golpes contra las paredes de la sala.
Lo detengo como puedo aliviando peso en lágrimas, intentando copiar la velocidad que mueve a los árboles gigantes que me acompañan a diario delante de mi ventana.

Sedienta de calmantes del tipo que sea van pasando horas y luego días mientras escribo y escribo.


Sabiendo que todo estallará quizás cuando vacíe la luna este mes de noviembre.


Quiero dibujar alivios en mi cabeza y sólo los encuentro entre mis piernas. Pero son de mentira y soledad. A ratos vivo, cuando miro al cielo, y a ratos insisto en buscarme en unos ojitos brillantes y preciosos que traje a este planeta porque en el fondo aún creo.


Y no sé si tú crees.


Cada día me quiero más y entiendo menos. He crecido con secretos que he sabido perdonarme. Quisiera contártelos para ser un poco más feliz, porque cuando uno habla se refleja en otra persona y baja la marea. Y sería bonito que eso pasara. Podrías contarme los tuyos y estaríamos en paz.


Pero a lo mejor tú no quieres hablar ni llorar, ni reírte de nada. A lo mejor tú sólo miras al cielo para vivir y ya. Porque así controlas más tu dicha o tu pesar, quién sabe.

Yo antes controlaba y era infeliz. Ahora lo sé, me costó aprenderlo. Y año tras año iba soltando cuerdas.

Cuando vi que morirse es un semáforo que cambia, un tic, un relámpago, un teléfono que se cae al water, terminé de aceptar el descontrol.


Y tuve que explicarlo sin entenderlo aún.

Hay muertes que se esperan y hay muertes que se te caen encima.
Ponen patas arriba la vida porque es su única forma de hacernos entender que basta, que paremos de pensar y saltemos muy alto hasta que las piernas se rindan. Que nada es para tanto y que, joder, celebremos locamente que estamos vivos para sentir lo que queramos.
Y entonces mi cerebro no controló más porque el corazón decidió que tomaba el mando.

Ahí comenzaron a ser mis ganas las que resbalaran desde algún rincón mientras elegían entre A o B. 

Entre Abrazar o Besar.

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Hoy que escribo esto a la vez que reboto contra las paredes de la sala la verdad es que soy extrañamente feliz y sonrío porque aunque a veces quiera sufrir un poco, lo cierto es que si me caigo me levanto tan rápido como cuando era pequeña.

Y es que nada, absolutamente nada, es para tanto.
Y eso sí es bonito.

sábado, 11 de junio de 2016

La fila


Fue el minuto, el filete, el abrigo, la llave, la gota, el aire, el tráfico, la tarde, la gorra, el amarillo, las uñas, el vaso, la foto, el susurro, la mueca, la página, el número, los ojos, el mueble, la cortina, las botas, el cojín, la mancha, el cielo, las flores, un calcetín, la camisa, dos botones, tu sueño, los míos… todo se fue acumulando en una fila interminable hasta que no se vio el final. Justo en ese momento era cuando más cerca estaba de acabar todo. Cuando se dieron cuenta del desastre uno se durmió y otro escribió esto.



Creo

Yo que me deshago cada día un poco más y no tengo ni la más mínima idea,
creo en la nube que tapa el sol.
En tu sonrisa congelada pegada a mi retina.
En el mensaje que desordena mis preocupaciones.
En la infinita posibilidad de lo imposible.
En una escalera que no hay que subir porque a la mitad  encuentras lo que buscas.
En ir sola al cine.
En huir sin salir de casa.
En las trampas revoltosas que esconden las miradas.
En el tiempo que evapora lágrimas.
En el sueño que espabila la sangre.
En caminar para descansar.
En bañarse a oscuras.
En ventanas como lunares en la noche.
En bailar hasta salpicar felicidad.
En juramentos de saliva y collares de pestañas.
En tus huellas enamoradas de mis pies.
En echarte de menos sin haberte tenido.
Y en el amor que parece sexo para que nunca dejemos de creer.


lunes, 27 de mayo de 2013

Un lunes de mayo





Esperar un mail. Refrescar la página cada cinco minutos. Leer estados de adultos que son propios de niños de 12 años con mentalidad de 6. Ver que las noticias sí pueden ser peores que las de ayer. Volver a sentir la impotencia alimentada por la estanqueidad de las cosas. Saber al ser humano cada día más idiota. Oír de fondo la última película de José Sacristán y María Valverde para soportarlo. Desear que la vida sea una buena y larga conversación. Sentir como, sin avisar, vuelven sensaciones no muy agradables que tenías cuando eras otra persona, hace algunos años. Querer ser como la gente que llena tu muro de tontás y es súpermegafeliz. Notar que todo es un sueño demasiado real, hasta más que los que te agotan por la noche. Desear contar mi vida, la de verdad. Incluso querer saber la vuestra, la de verdad. Dificultar todo cabreándome conmigo porque no me parezco a nadie. Pensar que estoy caminando hacia el agua de la playa en que nací. La playa más bonita del mundo. Escupir alguna frase que nació para ser trascendental y que nadie se dé cuenta. Ensimismarme a gusto. Intentar zafarme de la nostalgia envenenada que moja de golpe los cristales. Caer en la cuenta de que es como si hubiera vivido 100 años. Que a ti no te pase lo mismo. Darme la vuelta como la ropa para poder seguir con un mínimo de dignidad. Ponerme en el lugar de los demás desde que tengo uso de razón, para entender que si no lo hacen también ellos pues no te creas que vale de mucho. Aceptar que el planeta esté sobrepoblado, de bobos mayormente. Comerme una gelatina. Analizar morfológicamente la adolescencia para sobrevivirla con éxito. Saber que estoy completamente loca porque voy a tener otro hijo y soy feliz. Vivir conmigo todos los días y haber llegado hasta aquí. Que me importe poco lo que os pasa y menos lo que pensáis. 
Y ahora ya, segura totalmente de conocerte de otras vidas, soñar con terminar esta dentro de muchos años, sentada a tu lado besándote muy despacio mientras te respiro.


                                                                          Carol

viernes, 10 de mayo de 2013

Yo he abortado.

¿Saben cual es la forma infalible para controlar a una persona?

Controlar su cuerpo.
Decidir lo que se hace con su cuerpo.

Sí, decidirlo tú, y yo, y ellos.
Menos "esa" persona lo decidimos todos.
De paso le condicionamos la vida, se la cambiamos a nuestro antojo. Radicalmente. Que nunca vuelva a ser NADA como es ahora.
¿Que no está preparada?
Pues haberlo estado, se siente.
Y ¿a nosotros qué nos importa? NO es nuestro problema.
Ahora la controlamos, decidimos por ella. Mañana la olvidamos y a otra cosa, mariposa.

Pero a ver, se preguntarán ¿qué diantres hizo esa persona para que le pase esto?
Facilito: ser mujer.
Sí, porque a los hombres nadie les decide su vida.
A ver, para aclarar el tema que estamos tocando, ¿A cuántos hombres conocen que no se han puesto condón alguna vez?
¿Que han dicho "es sólo un momentito y ya, no pasa nada"?
¿A cuántos que en alguna fiesta han tenido un lío y no se acuerdan con detalle o se arrepienten al día siguiente?
Y seguro que conocen a más de uno al que se le ha roto un preservativo...

Podríamos controlarlos pero... ohhhhhhh, no nos valen... no nos sirven para EMBARAZARLOS a todos por decreto ley, hacerlos padres a la fuerza, responsables PARA TODA LA VIDA de esa criatura, contando o no con familia, contando o no con pareja, contando o no con dinero y/o trabajo, que van a ver reducido, cuando no perdido.

Pues no, ohhhhhhh (otra vez), no se puede hacer esto con los hombres, ni tan siquiera con los curas, a los que les encanta controlar el cuerpo de las mujeres desde tiempos inmemoriales. Antaño pasaban del control a la hoguera con pasmosa facilidad. Ahora se cortan un poquito en el tema fuego. Y van de modernitos con internet y las redes sociales: Tuitean "Esta es la juventud del Papa"
Esas niñas y esos niños de papá opinando, sí señor, opinando, si tú o yo, debemos abortar o no.
Como si yo opinara en algún momento sobre los 9 hijos que ell@s quisieran tener. A mi qué más me da si ell@s se puede permitir, no una, dos chachas que se los cuiden y críen. Ole por ell@s y por sus chachas. (Es en serio, que sí, ole)

Estos autodenominados "defensores de la vida" ¿¿?? hablan como si abortar fuera tomarse un aperitivo, como si una desde el momento de tener relaciones sexuales ya pensara en el "maravilloso" momento del retraso, seguido por el susto, el no puedo, y acabado en alguna clínica u hospital acompañada o no. Con apoyo o no. Sintiéndote mal, sola, culpable, aunque no quieras, aunque sepas que tienes la misma culpa que la otra parte participante. Pero qué manía, que no, ya lo hemos dicho: ÉL NO NOS VALE. En ese momento igual está viendo la tele. En el caso más deseable al lado sentado dando ánimos y apretando la mano.

El aborto no es fácil. El aborto es una mierda. Yo he abortado. Muchas de las mujeres que están leyendo esto también lo han hecho. Amigas, madres, hermanas, novias, amantes, hijas de los que están leyendo esto también lo han hecho.
Desde los 15 a los 45 años. Casadas o no. Sin estudios o con carrera. Sin dinero o independientes.
Con hijos o sin ellos. Compartiéndolo o en el más absoluto silencio.
Muchas más de las que piensas, han cometido un error, de fecha, de encuentro, de anticonceptivo, de noche, de compañía, de lo que sea: un error.

Y no es humano que paguen por ello el resto de su vida sin haber planeado nada.
Sin tomar la decisión consciente, feliz y madura de tener un hijo con TODO lo que ello conlleva.

Traer criaturas al mundo porque otros lo deciden, no porque ellas, con pareja o solas, lo quieran con toda su alma.

Pero a lo que vamos, abortar es una mierda, sobretodo cuando un médico se te planta delante y te habla como si tuvieras diez años y se permite el lujo de juzgarte y cuestionar tus argumentos para optar a la interrupción del embarazo. Y te pregunta hasta la saciedad detalles de tu vida privada sin ahorrarse las miradas de aprobación o más bien todo lo contrario.
Como en el colegio.
Y te tienes que callar y poner cara de idiota porque de el informe de ese energúmeno depende que seas apta para un IVE (Interrupción voluntaria del embarazo) gratuito y en condiciones sanitarias óptimas.

Esto ocurrió con la ley de supuestos, acogiéndose al riesgo de la salud física o mental de la madre. Con la ley de plazos al menos el mal trago se alivia un poco no teniendo que dar explicaciones.
Porque mi vida es mía, mi cuerpo es mío y tener un hijo es una decisión demasiado grande y trascendental como para tomarla a la ligera y dejarla en manos de extraños que nada tienen que ver conmigo y no van a estar ahí cuando necesite algo.

Porque ya está bien de callarse, porque yo no me meto en la vida de nadie y no quiero que se metan en la mía. Porque no hay derecho a que en este momento haya mujeres asustadas, aterrorizadas en países donde aún abortar es delito, aunque la vida de la madre esté en juego ¡¡!!, pero se termina haciendo igual ya que la desesperación todo lo puede. Sólo que peligrando sus vidas en condiciones sanitarias escasas o nulas.

En fin, mujeres, son adultas con voz y voto, con opinión, con criterio propio, no se callen si han abortado, no tienen por qué y ayudarán a otras. Cuenten si conocen a otras mujeres que han tenido que abortar, compartan experiencias. No lo omitamos, no lo escondamos. Que no parezca que no lo hace nadie.

Yo lo hice en un momento de mi vida y no me arrepiento porque era la única decisión posible para mi en ese momento.
Como tampoco me arrepiento de haber tenido a mi hijo, al que estoy viendo ahora mismo desde la mesa donde escribo mientras se me cae la baba.
Ah, por cierto, ahora mismo estoy embarazada, inmensamente emabarazada y feliz. Consciente, preparada, disfrutando, compartiéndolo todo con mi pareja, llenita de ilusión y rodeada de montones de cariño.
Justo como creo que deberían de ser todos los embarazos: deseados y sin miedos.


*Añado que me parece terrorífico la cantidad de países en el mundo que no permiten el aborto en caso de malformación del feto o violación, aún permitiéndolo en otros supuestos. Terrorífico.


Situación jurídica del aborto en distintos países del mundo.
     No punible si la interrupción del embarazo se realiza antes de un plazo establecido.      No punible en casos de riesgo para la madre, violación, defectos en el feto o factores socioeconómicos.      No punible en casos de riesgo para la madre, violación o defectos en el feto.      No punible en casos de riesgo para la madre o violación.      No punible en casos de riesgo para la madre.      Punible sin excepciones.      Varía por región.      No hay información. Nota: En la mayoría de los países y supuestos citados, la intervención ha de efectuarse antes de plazos establecidos.